martes, 9 de mayo de 2017

REPUBLICA ROMANA (División de poderes)

Seguidamente hago un resumen de las competencias de los tres principales poderes de la antigua república romana. Para ello sigo casi literalmente el libro VI de las historias de Polibio.

Como se verá los equilibrios y contrapesos y la división de poderes ni las inventó Montesquieu ni los padres fundadores de EE.UU.

SENADO:
-          Controlar el erario público. Nada entra ni sale de él sin su orden.
-          Juzgar los delitos cometidos dentro de Italia, que requieran una corrección pública, como traiciones, conjuraciones, envenenamientos y asesinato.
-          Ajustar las diferencias que se originen entre particulares o ciudades de Italia, castigarlas, socorrerlas y defenderlas si lo precisan.
-          Despachar alguna embajada fuera de Italia para reconciliar las potencias, exhortarlas o mandarlas que emprendan o declaren la guerra.
-          Dar audiencia a los embajadores que vienen a Roma, deliberar sobre sus pretensiones, y dar la conveniente respuesta.
-          Otorgar o denegar un triunfo.
-          Enviar al sucesor del cónsul concluido el año, o continuarle en el mando.
-          Exagerar y ponderar las expediciones del cónsul u oscurecerlas y disminuirlas.
-          Autorizar el envío al cónsul cuando está en campaña de víveres, vestuario, o sueldos.
-          Dar su parecer acerca de cualquier asunto importante si se le demanda (senatus consultum).

CONSULES:
-          Los cónsules, mientras se hallaban en Roma y antes de salir a campaña, eran árbitros de los negocios públicos.
-          Todos los demás magistrados, a excepción de los tribunos, les estaban sujetos y obedecían.
-          Conducían los embajadores ante el Senado, proponían los asuntos graves que se habían de tratar, y les pertenecía todo derecho de formar decretos.
-          A su cargo estaban todos los actos públicos que se habían de expedir por el pueblo, convocar asambleas, proponer leyes y decidir sobre el mayor número de votos.
-          Tenían una autoridad casi soberana en los aparatos de la guerra y en todo lo concerniente a una campaña, como mandar en los aliados a su antojo, nombrar tribunos militares, alistar ejércitos y escoger tropas.
-          En campaña podían castigar a su arbitrio y gastar del dinero público como gustasen, para lo cual les acompañaba siempre un cuestor, que ejecutaba  prontamente todas sus órdenes.

ASAMBLEA DEL PUEBLO:
-          Era el solo árbitro de los premios y castigos.
-          Juzgar e imponer  multas cuando lo merece el delito.
-          Elegir a los magistrados  entre los que lo merecían.
-          Aprobar o reprobar las leyes.
-          Se le consultaba sobre la paz y sobre la guerra.
-          Declarar o poner fin a la guerra.
-          Anular o ratificar los pactos y tratados.
-          Juzgar las acciones de los cónsules y magistrados una vez depuestos del mando.
-          Ratificar los castigos impuestos por el senado por delitos graves o de estado, especialmente la pena de muerte.


lunes, 13 de marzo de 2017

CAMINO A LA EXTINCIÓN

Camino de servidumbre se llama la famosa obra de Hayek en la que describe los pasos a través de los  cuales un país acaba pasando de un régimen de libertades a un sistema totalitario.

Del mismo modo podríamos hablar de que existe un camino que de ser tomado lleva a toda civilización a su extinción.

Esas etapas que conforman ese camino de extinción se podrían resumir en cinco puntos.

1  Hegemonía. Ausencia de enemigos.

“¡Qué será de Roma cuando ya no tenga a nadie a quien temer!” (Catón el Censor)

Toda civilización batalla por su existencia, y se enfrenta a otras civilizaciones, ya sea ese enfrentamiento una pura competición o bien una guerra abierta o soterrada. En un cierto momento la civilización va derrotando a sus competidores y, eventualmente, puede llegar a eliminar a aquellos que suponían un riesgo para su existencia. En ese momento la civilización en cuestión llega a la hegemonía  en su área de influencia.

Pocos años después de que Catón el Censor pronunciase la frase que abre este punto Roma derrotó a todos los que en ese momento suponían una amenaza para su existencia (Siria, Macedonia y sobre todo Carthago). No es que desaparecieran todos sus enemigos, pero sí aquellos que podrían haber acabado por la fuerza con Roma.

Algo parecido ocurrió en 1991 con la caída de la URSS. En ese momento EE.UU. alcanzó la hegemonía mundial, que aún conserva. A pesar de que hay quien lo ataca, sus enemigos no suponen un riesgo existencial en la actualidad como sí lo fue la URSS en su momento.

2 Riqueza material inusitada.

Conforme la civilización va derrotando o superando a sus competidores la prosperidad económica aumenta. De hecho ninguna civilización cada vez más pobre económicamente puede ser cada vez más fuerte a nivel internacional. Riqueza y fortaleza van de la mano siempre.

Cuando se alcanza la hegemonía  la riqueza alcanza un punto álgido que sigue creciendo gracias a la paz y la estabilidad que resultan de la ausencia de amenazas serias. Con la paz viene el libre comercio, un aumento de las inversiones y por ende de la productividad. En un momento dado la población se encuentra con un nivel de vida que sus antepasados no pudieron ni siquiera imaginar.

3 Desaparición del espíritu de sacrificio o virtud cívica.

Esa riqueza hace que las costumbres se relajen, la gente se vuelve más egoísta y al no haber una amenaza externa evidente nada les lleva a sacrificarse por los demás. La riqueza se convierte en la medida de todas las cosas. El bienestar propio se convierte en  el objetivo a alcanzar. La gente, si bien de palabra aún pueden creer en grandes valores ya no están dispuestos a hacer ningún sacrificio por ellos, quizás estén aún dispuestos a pagar por ellos, a pagar a algún otro para que se sacrifique pero no a realizar ellos mismos esos sacrificios.

Dar unos años o incluso meses de su vida para un servicio militar o civil se ve como una intromisión intolerable en la vida de las personas. Que vecinos o desconocidos puedan afear la conducta de jóvenes que actúan mal o de tus propios hijos se ve como injustificable. La palabra derechos se extiende a cada vez más ámbitos. La palabra deber se reduce a su mínima expresión.

Más aún esa riqueza, ese bienestar, esa comodidad nos ablanda hasta el punto que ciertos esfuerzos que siempre se han acometido comienzan a verse como esfuerzos intolerables. Criar niños o incluso el simple hecho de caminar comienza a verse como una incomodidad injustificable.

Del “sangre, sudor y lágrimas” de Churchill se pasa al Carpe diem.


4 Desaparición de valores que eran considerados objetivamente buenos (patria, creencias, costumbres)

En un cierto momento incluso en esos valores se empieza a dejar de creer. Comienzan a ser relativizados cuando no directamente atacados. La gente empieza a estar dispuesta a creer en ideas ajenas a las de la  propia civilización no importa lo extrañas o disparatadas que sean o peor aún en no pocos casos la gente llega a no creer en nada absolutamente. El nihilismo y el relativismo se extienden.

Quitar crucifijos o pesebres de las escuelas es visto como algo lógico y necesario, como lógico y necesario es visto permitir el hijab o llevar a cabo algún ritual de otra cultura que fomente la multiculturalidad.

Sin embargo a los valores les ocurre como al poder, no toleran el vacío. Donde unos valores desaparecen antes o después otros vienen a ocupar ese espacio.

5  Invasión, casi siempre pacifica, de poblaciones ajenas a esa civilización.

Precisamente cuando esos valores flaquean es cuando se comienza a estar más dispuesto a que cualquiera, no importa en que crea o cual sea su forma de vida atraviese nuestras fronteras. La riqueza que ya creció entre nosotros  los atrae, nuestra falta de valores les permite la entrada. Esa falta de valores relativiza los suyos. La entrada no cesa.

El relativismo, cuando no el odio hacia uno mismo, lleva a celebrar la idea de que otras culturas, no importa como sean, puedan afincarse dentro de nuestras fronteras. Si las nuevas minorías no se integran los defensores del sistema sin duda achacarán las culpas a nosotros mismos, a que somos racistas, intolerantes o a que no les damos suficientes ayudas económicas. Nunca cuestionarán el deseo de esas minorías por integrarse.

Y dado que ya no valoramos lo nuestro ¿qué razón vamos a tener para exigir a nadie que adopte nuestros valores? Es más, en este punto es posible que ya ni siquiera existan “nuestros valores”

6   Disolución de la civilización en ese tsunami extranjero.

En un momento dado esas minorías, que nunca se integran y que a diferencia de nosotros no dudan de sus valores, por diversos medios, políticos, violentos, cooptación, etc… acaban con la civilización de residencia.


No fueron los bárbaros quienes acabaron por si solos con la civilización romana. Los bárbaros fueron la última fase, y acabaron con algo que estaba ya desgastado y marchito. Décadas de permitirles la entrada e incluso de poner en sus manos la defensa del imperio llevaron a que se encontraran en una posición de fuerza que les permitió en un momento dado hacerse con el poder. 

jueves, 2 de febrero de 2017

Ser soldado en Israel.

El siguiente documental de media hora trata sobre la segunda guerra del Líbano entre Israel y Hezbolá. Pero lo interesante es que muestra como funciona el sistema de reservas del ejército israelí, y como afecta a la sociedad israelí.

Es un buen ejemplo de como funciona un ejército de ciudadanos.

https://www.youtube.com/watch?v=95LcFRfEzFk

lunes, 9 de enero de 2017

Lógica doméstica

La mayoría de la gente hace gala de un buen sentido común cuando se atiene a los problemas de la vida cotidiana, a las cuestiones domésticas del día a día, sea en lo que se refiere a la economía, la educación, las relaciones personales o la seguridad de la familia. Por supuesto hay familias disfuncionales y claro está que todos cometemos errores o tomamos alguna mala decisión pero en términos generales la gente tiene lo que podríamos llamar una adecuada lógica doméstica.

Sorprendentemente esa misma gente lanza al cubo de la basura ese sentido común cuando se trata de cuestiones a nivel de política nacional o internacional. Ante problemas esencialmente idénticos a los que enfrenta en su día a día, esa gente, por alguna razón, pasará a plantear soluciones diametralmente opuestas a las que usa en su vida cotidiana para el mismo tipo de problemas.

Veamos algunos ejemplos:
En economía cualquier familia que pasa por un periodo de crisis tiende a hacer lo mismo, reduce el gasto, establece una serie de prioridades de gasto eliminando lo superfluo y priorizando aquello más importante, intenta aumentar los ingresos, etc… Esa misma gente cuando quien está en crisis económica es el país piden que no se deje de gastar, que se mantenga todo tipo de gasto público, sea un hospital o una tv pública que nadie ve, piden que no se cambie nada de nuestro sistema laboral a pesar de un desempleo rampante, proponen todo tipo de contratación pública olvidando de donde obtiene el dinero el estado, etc…

Cuando de seguridad se trata la contradicción es aún más palpable. Todos tenemos puertas en casa, muchos rejas en las ventanas, no conozco a nadie que duerma con la puerta abierta y un cartel que diga “pase sin llamar”, y si alguien toca en nuestra puerta nos aseguramos de saber muy bien quién es el que quiere entrar. Mucha de esa misma gente, sin embargo, dirá que no debe haber fronteras, que cualquiera que quiera entrar en España debe  poder hacerlo, que no se deben construir vallas o muros, o cuelgan donde gobiernan un vistoso cartel de “ welcome refugees”.

Lo mismo ocurre con las relaciones personales, todos somos selectivos en lo relativo a con quien nos relacionamos o con quien queremos que se relacionen nuestros hijos. La mayoría de progenitores quieren que sus hijos se relacionen a ser posible con gente que tenga unos valores parecidos sin embargo a nivel internacional pedirán sin empacho que nuestros amigos y aliados sean países con valores incluso diametralmente opuestos a los nuestros.

 ¿Cómo se llega a esta inversión de la lógica? ¿A qué se debe?

Sería tema de discusión pero dos me parecen las causas fundamentales, una la tiranía de los expertos y otra la ideología.

Empezando por esta última, está claro que la ideología juega para mucha gente el mismo rol psicológico que la religión, es decir la necesitan para dar sentido a sus vidas ya que si se les quita sufren un vacío insoportable, de ahí que muchos ni siquiera se plantean modificar sus creencias aunque la razón y los hechos las demuestren equivocadas, en franca contradicción con el sentido común. Ante los evidentes fallos de su ideología buscarán excusas en un intento de que su “Creencia” se mantenga intacta.

La tiranía de los expertos, por otro lado, se produce debido a la necesidad de estos de justificar su trabajo y su papel en la sociedad. Si cualquiera puede hacer o entender lo que ellos hacen ¿quién los necesitaría? De ahí su afán de complicar la comprensión de materias que quizás no tienen nada de complicado. Se da obviamente en el campo de las humanidades las cuales se afanan en emular a las ciencias en complejidad o método de trabajo. Una característica común a este fenómeno es la tendencia a crear un lenguaje específico deliberadamente oscuro.

Solo nos queda denunciar esta situación y manifestar que ese “sentido común doméstico” es muy adecuado, y que la gente debe confiar en el de cara a posicionarse ante los problemas que enfrenta el país o la escena internacional. La gente  debe confiar en sí misma y no dejarse embaucar por charlatanes y expertos que solo alimentan sus propios intereses.